Historia

Escribir la historia de esta localidad, es difícil y compleja. La historia local se representa plagada de leyendas, supersticiones, silencios y olvidos...problemas a los que hay que añadir hoy, las implicaciones turísticas. Según los archivos históricos, los primeros asentamientos que se reconocen en la zona, son asentamientos megalíticos, por los restos hallados en las Cuevas de La Zubia. Aunque los reconocimientos mas importantes comienzan a darse a partir del origen romano de la villa, son escasas las referencias arqueológicas que han llegado a nuestros días, con toda seguridad por que el casco urbano se haya levantado y desarrollado, sobre los restos de lo que seria dicho asentamiento romano.

Como muestra de esta civilización podemos admirar un ARA ROMANA, con una inscripción latina, borrada, porque la piedra fue reutilizada como base para erigir la Cruz de San Antón del S. XVII, precisamente en la calle de este nombre. De este modo observaremos como el pasado más remoto se funde con el pretérito más cercano para originar una elegante amalgama. La base de la Cruz se encuentra casi escondida, junto a unos secaderos de tabaco, como un ejemplo más de mezcla entre historia y tradición. Estos viejos edificios muestran como las antiguas actividades agrícolas se esfuerzan por sobrevivir en un mundo que les resulta ajeno.

Pero, sin embargo, es el pasado árabe, el que protagoniza los restos más interesantes que podemos encontrar en la villa. Destacan, por su importancia y antigüedad, el propio Nombre del Municipio La Zubia, cuyo nombre proviene de la antigua palabra árabe AL – ZAWIYA, SAWIYAT o Zauya, que significa Ermita o Retiro, ya que La Zubia se encuentra enclavada en un lugar privilegiado, y se convirtió en el lugar de retiro y de rezo de los árabes de la provincia de Granada. Y los BAÑOS ARABES (s.XII), en la llamada casa del Miedo, o de Mariquita la Chana, precisamente en la calle Baño. Dos habitaciones abovedadas con claraboyas octogonales que corresponden al tepidarium, la cámara tibia y la sala de baño caliente respectivamente. También sobresalen en la vega del pueblo, estos poco visibles del Torreón de Yájar (s.XIV), muy cerca de otro torreón similar en la vecina población de Cájar.

Pero, al igual que en otras tantas poblaciones andaluzas, la mayor extensión de restos árabes corresponden a la doble red de acequias para la conducción del agua – La del Genital, y la Gorda, o de La Zubia-, y la infraestructura anexa que genera. Entre estos se encuentran tres arcos árabes que atraviesan el Barranquillo de la Negra, a modo de pequeños acueductos; o bien las ruinas del Molino de Cantares cerca de la calle Chorreras, nombre que recuerda los chorros de agua que salvaban un desnivel de agua; o también los numerosos aljibes, que aparecerían por las calles del pueblo, como el del barrio hondillo, cuyos restos son hoy propiedad privada. Más interesante es la Alberca Grande (s.XVI) en pleno centro urbano de La Zubia, una impresionante construcción que servia de deposito permanente de agua. Función muy distinta tenían las magnificas albercas para cocer cáñamo que hay desperdigadas por toda la vaga del pueblo. Ellas son el testimonio vivo de un cultivo que llegó a producir hasta 10.000 arrobas un solo año. El testimonio gráfico de su cultivo lo constituye un arco de triunfo construido a base de arrobas de cáñamo elegido con motivo de la visita de la reina Isabel II a la Zubia en 1862.

Uno de los hechos históricos que con mayor arraigo se narra y recuerda en La Zubia, es el que hace referencia a la Reina Isabel La Católica y al Batalla de La Zubia. Según cuenta la tradición popular, en el verano de 1491 (25 de Agosto, Sábado), la reina decidió pasear a caballo para divisar y descubrir, lo mas cerca posible, la belleza de la ciudad de la Alhambra y sus alrededores. Los árabes confundieron la osadía de la monarca con una incursión de tropas cristianas, por lo que decidieron atacar. La reina, que estaba en clara desventaja, se refugió entre unos frondosos laureles y dirigió sus plegarias a San Luis. Sus tropas ganaron la escaramuza, y la reina hizo voto de construir allí un convento a dicho santo.

Efectivamente, en el año 1500 fue fundado el CONVENTO DE SAN LUIS (s.XVI), adscrito a la orden de los franciscanos. De dicho convento hoy solo queda la iglesia. En cuya portada se pueden ver los símbolos e iniciales referentes a los Reyes Católicos.

La iglesia fue reformada en el siglo XVIII, mezclándose el estilo barroco con líneas sencillas y sobrias, y un tabernáculo neoclásico. En el exterior un jardín romántico decimonónico, donde aparece un templete con varias efigies de santos ,un busto de la reina Isabel I, en el bosquecillo del Laurel, el mismo que según la tradición, acogió a la reina (de ahí su nombre laurel de la reina). A un lado aparece un Mirador construido con motivo del viaje de la reina Isabel II que nos permite apreciar la Vega en una gran extensión, y al fondo la ciudad de Granada.

A un lado del convento se encuentran los restos del PALACIO ARZOBISPAL (s.XIX) que los arzobispos de Granada poseían en la villa. Fue construido por el Arzobispo Bienvenido Monzón Martín sobre los restos del antiguo convento. Su escudo episcopal aparece en la portada principal del edificio, así como el año de finalización de las obras, 1884. E l palacio fue utilizado durante poco tiempo, y estuvo en ruinas hasta hace pocos años, no obstante aun conserva el poder y la magnificencia que le dieron sus constructores.

Sin duda ninguna, el otro gran monumento que disfruta la villa es la espléndida IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, construida entre los siglos XVI-XVIII, es claro exponente del más puro estilo mudéjar. El templo se erigió sobre una mezquita musulmana y se compone de una nave principal que desemboca a un monumental retablo protobarroco de piedra, trazado por Ambrosio de Vico (1614), y la cúpula octogonal cubierta con unos hermosos artesonados. A ambos lados se abren dos pequeñas capillas: a la derecha corresponde a la capilla bautismal y la de la izquierda constituye la Base sobre la que se levanta la torre campanario, de tres cuerpos, que esta adornada con preciosos azulejos sevillanos. Junto a estos elementos arquitectónicos debe hacerse mención al cuadro, titulado 'Cristo recibiendo el pan de los ángeles', atribuido a Don Pedro A. Bocanegra y la sobriedad de la puerta principal y lateral de marcado estilo manierista. Toda esta variedad y riqueza de estilos ha motivado que el Ayuntamiento de La Zubia haya tramitado, ante la Conserjería de Cultura de la Junta de Andalucía, el expediente por la declaración de la iglesia como Bien de Interés Cultural.

La fusión de cultura también tiene su reflejo al pasear por distintos barrios del municipio, algunos conservan sus rasgos árabes más apreciables que otros. La influencia morisca se sigue dejando sentir en el trazado del Barrio Alto, en la estrechez de algunos callejones y calles como Miguel Hernández, antigua calle Real. En ella se alzan poderosas casonas de familias importantes como lo demuestran sus imponentes portadas, cierres o balcones. Sin embargo, las antiguas huertas que presidían el centro del pueblo casi han desaparecido. Quizás su mejor representante sea la Huerta Grande, Huerta Iberos, o la Huerta de Santa Rita; de otras sólo queda el nombre como la Huerta de las Infantas, un pequeño palacete nazarí del s.XIX, o la casa Ahumada, relacionada con la fundación de la Guardia Civil, precisamente en terrenos que hasta hace poco pertenecían a la Huerta Grande, y que actualmente están destinados a albergar una amplia zona verde de 7200 m2. En pleno corazón del pueblo, donde se encuentra la mítica Encina de La Zubia, un hermoso y grandioso ejemplar con una antigüedad de más de 700 años, que pertenece al Patrimonio Natural, y sin duda alguna, símbolo del pueblo.

Parque de la Encina

En cambio en el Barrio Hondillo sobreviven otras construcciones más humildes, pequeñas casas, agrupadas en calles con nombres tan sonoros como calle del Primo, calle Higueras, o calle Doña Francisca. Por momentos, parece que vamos a ver aparecer cualquier personaje de época, como esta Dª Francisca, una importante dama del s. XVIII, que supo hacer valer su nombre en una época en la que la mujer no podía ser un personaje publico.

Debe reconocerse el importante papel que la mujer ha desempeñado en el desarrollo del pueblo, ya que además de llevar la responsabilidad del hogar y de cuidar a la familia, ha tenido que dedicarse muchas veces ha realizar trabajos y labores relacionados con la agricultura, la ganadería o la artesanía.

Reflejo de aquellos tiempos se pueden identificar los diferentes pilares públicos, que abordan las calles del pueblo. Por ejemplo el Pilar de la Placeta del Pilar (s.XIX), ubicado en una verdadera Plaza del pueblo, con pequeñas casas bajas, donde se puede respirar el ambiente que vivió el lugar en otras épocas. Con un poco de esfuerzo todavía podemos ver a las mujeres con sus cantaras charlando alegremente mientras esperan su turno. Aún se observan los rebajes en la piedra justo donde se apoyaban las cantaras.

Otra labor relacionada con al mujer, es el tejido, cuyo máximo representante, sin duda alguna, es la fabrica de alfombras, La Alpujarreña, donde se elaboran las más extraordinarias alfombras y tapices para los más variados lugares: desde eternos palacios de Oriente, a modernos despachos de Ministerios. La calidad de los artículos es indiscutible, a ello han contribuido el buen hacer de las sucesivas generaciones de maestras tejedoras que desde los inicios de la fabrica, por la década de los veinte, han ido perfeccionando y enseñando las distintas tareas que se realizaran en el taller.

Al hablar de actividades tradicionales de La Zubia, no podemos pasar por alto hacer una pequeña reseña a la industria de la alpargatería,. Por desgracia esta actividad ha desaparecido y sólo queda en el recuerdo de las personas mayores, pero el trabajo del esparto ha sido muy significativo en el desarrollo del pueblo, donde de manera artesanal se realizan artículos de gran calidad y muy apreciados en el mercado, como las conocidas Alpargatas de La Zubia.

Poco después llegamos al barrio de San Pedro, donde podríamos encontrarnos con personajes tan curiosos como José Salvador Reyes García de Lara, un hijo del pueblo que llegó a ser Arzobispo de Granada (1851-1865), y nos hablaría de la plaza que lleva su nombre, placeta José Reyes, que el gracejo popular convirtió en Ozé Reyes, y acabó llamándose placeta de 'Once Reyes'. En este barrio se alza una, de las más importantes manifestaciones de la religiosidad popular, LA ERMITA DE SAN PEDRO (s.XVIII), que preside la Plaza de España, y que pese a la estrechez de sus dimensiones, es una excelente muestra de mezcla de tradición y religiosidad, Cofradías y Hermandades daban origen a cultos renovados como este de San Pedro, desligado de otras tradiciones anteriores. Otra muestra de la devoción religiosa, la encontramos en la ERMITA DE LA VIRGEN DE GRACIA, en el barrio Molino, donde además de la imagen de la Virgen, se venera a la de un Cristo conocido popularmente como 'el Señor de la Ermita' y a la talla de San Antonio de Padua, patrón del tradicional barrio de San Antonio.

Y desde esta época en adelante La Zubia ha ido desarrollándose a velocidad vertiginosa fundiéndose la historia y los restos del pasado con una estructura moderna y avanzada. Pues tan solo en los últimos cien años, se suceden numerosos cambios, que aun perduran en el recuerdo de nuestros mayores, como la desaparición del tranvía, el mundo de la alpargatería sucumbe, y se crea la Alpujarreña, fábrica de tapices y alfombras, conocida en todo el mundo. Que hoy perdura en nuestra localidad. Llegando así a la actualidad, de la cual podemos decir que La Zubia es un municipio muy atractivo para vivir, debido las múltiples actividades sociales, culturales y deportivas que se organizan. Desde el Centro de Promoción Cultural CARLOS CANO en la calle Joan Miro, se ofrece una amplia gama de actividades dirigidas a todas las edades, además se trabaja en coordinación con todas las asociaciones y agrupaciones del municipio para preparar todo tipo de actos y encuentros. Desde el punto de vista deportivo, La Zubia es un municipio que destaca por ser, posiblemente, uno de los pueblos de España que cuenta con un mayor número de deportistas de elite, siendo las disciplinas de atletismo, ciclismo, artes marciales y tenis de mesa donde se han cosechado los mayores éxitos, lo que supone un aliciente para las futuras promesas que se entrenan en algunas de las instalaciones deportivas que existen en la localidad. Otro de los nuevos logros es la actual y reformada Casa Pintá, construida para el beneficio de nuestros mayores, los cuales pueden disfrutar de sus comodidades y compañía que se les ofrece.

Así, y de forma progresiva se irá consiguiendo una localidad para cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, una ciudad para todos y todas.